udir' las emociones de rabia e ira).
2. Cerrar los ojos para evadirse. Otra de las propuestas de esta mamá es cerrar fuertemente los ojos y pensar en un lugar en donde podamos encontrar la paz: una playa, un jardín, una montaña... El objetivo con esto es evadirse de la pelea y relajarse durante ese momento de emociones crispadas.
3. Ponerse los cascos y escuchar una canción. Tener a mano los auriculares o unos cascos puede ser otra de las soluciones. En ese momento, cambia el grito por una canción. Esto ayudará a tranquilizarte.
4. Auto convencerse de que son niños.Parece obvio, pero en el momento de crispación absoluta con los hijos, a menudo nos ponemos a su nivel y olvidamos que son niños. Si nos repetimos muchas veces 'son niños, son niños, son niños...', recordaremos que debemos actuar como adultos, de forma menos visceral.
5. Hablar con voz de robot. Vale, puede quetengamos ganas de gritar. ¿Y si lo que hacemos es desconcertar por completo a los niños haciéndoles reír antes de explicarles qué están haciendo mal? Con esto, conseguiremos llamar poderosamente su atención, relajar el ambiente y prepararlo para poder explicarles qué deben cambiar de su comportamiento.
6. Correr por la casa. Si lo que necesitas es liberar tensión, nada mejor que una carrera, unos saltos o incluso un baile. El deportelibera endorfinas que contra restarán el 'enfado'.
7. Llevar algo naranja siempre con nosotros para recordarnos el reto. Y por algo se llama método del rinoceronte naranja. El naranja, color vital, enérgico y cálido al mismo tiempo, nos ayudará a recordar que tenemos que respetar el reto y no gritar a los niños. ¿Por qué un rinoceronte? ¿Por esa piel gruesa y dura que les protege como una coraza? Según la autora de este método es porque 'Los rinocerontes son animales tenaces y vigorosos que son naturalmente pacíficos, pero muestran un comportamiento agresivo cuando son provocados'.
La autora de este método del rinoceronte naranja ofrece muchas otras alternativas. Algunas divertidas, como hablar en un idioma extraño para hacer reír a los niños,hacer burbujas de jabón con un pompero o aplaudir hasta que los niños dejen de comportarse de forma no deseada... o alternativas más serias, como contar hasta 100, respirar hondo e intentar controlar la respiración o intentar cambiar el grito por un susurro (esto es bastante complicado).
Lo que conseguirás con todos estos consejos es canalizar de mejor manera la ira y cambiar la respuesta hacia los hijos en un momento de tensión. La autora de este método asegura que su vida ha cambiado por completo, ha conseguido mejorar la relación con sus hijos y consigo misma sin renunciar a las normas y límites tan indispensables en la educación de los niños.